Uno de los referentes de la vida en Melilla es el cruce, tolerancia y convivencia entre diferentes culturas étnicas y religiosas y 2006 es un año que confirma la regla porque las tres comunidades de mayor peso específico de la ciudad celebran fiestas más que seculares y apreciadas por las familias: Navidad, Januká (Fiesta de las Luces) y Aid El Kebir (Pascua Grande o del Borrego).
 Las tres religiones monoteístas se visten de largo en diciembre y enero para recordar el nacimiento de Jesús, la esperanza del pueblo judío y el sacrificio elevado a Dios por Abraham cuando, por lealtad, Yahveé perdonó la vida de su primogénito, Ismael y exigió el sacrificio de un carnero en el ara. La magia multicultural de Melilla es que cristianos, judíos y musulmanes celebran conjuntamente las efemérides conjugando un laberinto de vasos comunicantes que llega a convertirse en un canto a la convivencia interracial y a la paz mejor entendida.
 Pero Melilla va a más. La importancia poblacional de su pueblo gitano se manifiesta en su mayor esplendor en pleno centro de la ciudad en la celebración de la Navidad Gitana. Un pote de caldero -la olla gitana- varias guitarras, palmas y quejío se incorporan a la fiesta de la universalidad cultural melillense.
 Por ello, el visitante encontrará una mezcla de especias morunas, aroma de turrón de canela, galleta sin levadura y garbanzos cocidos que no podrá olvidar fácilmente. Melilla, por su intersección e intercambio de culturas, merece la pena.
RAMADAN
La luna naciente marca el inicio del mes sagrado de los musulmanes, este año situado a principios del mes de septiembre. El Ramadán, Ait El Quebir, es el mes del sacrificio y de la solidaridad porque las privaciones propias se traducen en generosidad con los más necesitados.
 En Melilla, más de 30.000 musulmanes se aprestan a cumplir con el mandamiento coránico en perfecta sintonía con el resto de comunidades religiosas porque el Ramadán, en la ciudad, es celebración en la que, de una forma u otra, se implican todos los melillenses. La costumbre musulmana de aprovechar las apacibles noches del entrante otoño para compartir la comida llegado el ocaso es símbolo de convivencia en Melilla. Los alrededores de la Mezquita Central del Polígono, monumento fundamental de la religiosidad melillense, se convierten en feliz asamblea por la tolerancia y el mutuo entendimiento.
 La Mezquita Central se suma a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, la sinagoga de Or Zaruag y el templo de la Comunidad Hindú para conformar el último producto de la oferta turística de Melilla, la Ruta de los Templos. Tras casi un mes de privaciones y sincera espiritualidad, los musulmanes melillenses vuelven a día a día no sin antes abrazar a sus conciudadanos celebrando que el espíritu del sacrificio y de la generosidad presida, durante todo el año, la atmósfera de Melilla.
SEMANA SANTA
La Semana Santa nació en Melilla en 1.498 cuando se procesionó por sus emergentes murallas el Cristo de la Vera Cruz, imagen custodiada en la actualidad por la Cofradía del Nazareno, la más antigua de la ciudad.
 Lo que fue un acontecimiento aislado de la primavera melillense se ha convertido en una semana de apostolado, fe cristiana, tradición y manifestación popular. Desde el Domingo de Ramos al de Resurrección las calles de Melilla se inundan de cristianismo popular.
 Cinco cofradías lo hacen posible: Flagelación, Nazareno, Jesús Cautivo, Soledad y Humillado. La puesta en escena de las procesiones permiten al melillense y al visitante contemplar conjuntos imagineros del siglo XVIII y otros más cercanos a nuestros días.
Melilla ha recuperado una tradición cristiana, la liberación de un preso en Jueves Santo, gracias a la gestión de Jesús Cautivo de Medinaceli, el Voluntariado Cristiano de Prisiones, el Juzgado de Vigilancia Penitenciar y el Ministerio de Justicia. El preso puede, si quiere, procesionar con el Cautivo y recibe ayudas para su plena reinserción social y familiar. En Viernes Santo la ciudad se llena de silencio para recibir la visita de La Soledad, procesión que apaga el centro de Melilla para rezar el Santo Rosario al paso solemne de la Señora que vive en el Sagrado Corazón.
 Tras una semana de tristeza por la muerte del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret, resucitado, se encuentra con su Madre, María Santísima del Rocío, el Domingo de Resurrección en pleno centro de Melilla y la ciudad y pone punto y final a una Semana Santa tan artística como sentida, tan tradicional como atractiva. ROSH HASHANÁ
Los judíos melillenses, casi un millar, celebran este año 2007, a lo largo de la segunda semana del mes de septiembre, el Rosh Hashaná, Año Nuevo, una de las piezas angulares de su calendario religioso, caracterizada por la necesidad de autoanalizar los actos de los últimos 12 meses.
 Su símbolo es la balanza, ya que en este mes se juzgan todos los seres humanos, y la balanza sirve para pesar las buenas y malas acciones. Rosh Hashana es llamado en la Biblia Iom Trua, y centra dos ideas principales: es el primer día de un nuevo año, y es el día del juicio, día de introspección. De esta manera, se realiza al comenzar un año nuevo el balance del año anterior y plantean las intenciones apropiadas para el año que nace.

La fuente en la Torá para Rosh Hashana es: "El día primero del mes séptimo será de santa convocación. No har is en él labor servil. Es día que se celebrará al son de la trompeta (shofar)" (Números 29:1). Y también está escrito: "El día primero del mes séptimo lo conmemorareis al son de las trompetas" (Levítico 23:24). Rosh Hashana como día de juicio está señalado en Salmos: "Tocad la trompeta, ante la luna nueva (en el día que la luna está cubierta - rosh jodesh) la luna plena de nuestra festividad porque es un precepto para Israel, una ordenanza del Dios de Jacob" (Salmo 81:4).
YOM KIPPUR
Después de celebrar el Rosh Hashaná (año nuevo) los hebreos disponen de 10 días de oración antes de llegar al Yom Kippur o Día del Perdón que es considerado el día más santo del año, en el que Dios juzga a las personas por todos los actos realizados durante el año y se implora perdón por los errores cometidos, ya sea contra los hombres o faltando a los preceptos de la religión

Es un día que comienza en el ocaso y termina al anochecer del día siguiente en el que no se puede ni comer ni beber, usar zapatos de cuero , lavarse o mantener relaciones conyugales, ya que los placeres terrenales impiden que el alma procure la verdad. Los servicios de oración de Yom Kippur comienzan con la oración conocida como "Kol Nidre" (votos y promesas), que se repite tres veces y debe ser recitada antes de la puesta del sol que se define como una anulación pública de votos religiosos hechos por judíos durante el año precedente. Para las oraciones de la tarde se utiliza un manto de oración que recibe el nombre de “Tallit”.
 Este día solemne culmina en el templo después de la Neilá, una oración que no existe en ninguna otra festividad y que significa el cierre simbólico de las puertas del cielo. Si no se alcanza el arrepentimiento completo este es el último momento para hacerlo. Después de la Neilá se dice siete veces “ADONAI HU HA ELOIM” (ADONAI ES EL DIOS) y se toca el Shofar con un único sonido llamado “Tekia Guedolá”, justo después se da por finalizado el Yom Kippur.
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